Mi primera encarcelación

(A manera de prólogo) Por: Dr. Emilio del Carril

 

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           Emilio del Carril

Era la primera vez que entraba a una penitenciaría. Entre todo el perturbador protocolo inicial y la espera por las participantes, la ansiedad me invadió. Confieso que pensé retirarme cobardemente con la excusa de que me sentía mal, pero el miedo a revestirme de irresponsabilidad me lo impidió.

Me escoltaron hasta el lugar del taller. El salón estaba bien iluminado. En una esquina había una mesita con unas sillas pequeñas que evidenciaban abrazos filiares y maternales. Acomodé las mesas y las sillas, y me senté a esperar. De pronto escuché el sonido de unas  campanitas que parecía que venía desde las alturas. Llegaba el grupo vestido de azul intenso, aunque después supe que provenían de diversos sectores que se diferencian por colores. La encargada les quitó las cadenas de las manos; las de los pies se las dejaron para recordarme, durante las dos horas de la sesión, dónde me encontraba.

Nos presentamos. De pronto me parecieron tan niñas e indefensas. Pensé que todas, por su edad, podían ser hijas mías. Por un momento evalué la posibilidad de que alguien querido pudiera estar en su lugar. Fue una epifanía dolorosa.

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Al transcurrir las ocho semanas, el grupo se redujo de quince a diez participantes. Me alegraba la posibilidad de que pudieran quedar en libertad. Me informaron que algunas habían pasado a mínima seguridad.

Trabajamos ocho ejercicios narrativos con los que pretendía romper los barrotes del tedio y el encierro. Y La imaginación voló alto, lejos de su realidad, de los prejuicios, de las limitaciones. Fueron excelentes participantes; atentas, dedicadas y sensibles. Los nueve cuentos siguientes fueron escritos por las participantes que asistieron a las ocho sesiones. En las sesiones hubo risas, lágrimas, sobresaltos y reflexiones. En estas piezas narrativas se enseñorea, al igual que en la literatura universal, la muerte, la ausencia, la venganza, la ilusión, la seguridad, la fantasía, el ingenio, pero, sobre todo, la imaginación. Usted se encontrará con un niño que ha perdido su globo mágico, un chico que intenta salvar a su novia porque esta ha recibido el mordisco de un zombi, una brujita cansada de vivir, un transgénero en busca de su liberación, la venganza de un niño abusado, un ventrílocuo y su muñeco especial, unos científicos que descubren que hay una posibilidad de regresar a la vida después de la muerte, una mujer que desarrolla un fetichismo por los cuernos y dos amigos que tienen de mascota a un elefante.donde-el-tiempo-se-detiene

Las historias de estas nueve mujeres son solo un pequeño aperitivo de lo que ellas pueden hacer. Tienen un aura de esperanza, de fe y de la actitud reverente que los escritores debemos tener cuando nos acercamos a los predios sagrados de la literatura.

 

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